¿Cuál es el mejor edulcorante?

El primer paso hacia una dieta más saludable pasa por eliminar el azúcar de nuestras comidas. Obviamente es más fácil decirlo que hacerlo porque, además de añadirlo al café, está presente en muchos de los alimentos que consumimos sin saber que cuentan con este edulcorante. Por eso, estamos muy habituados al sabor dulce y cuesta ‘desengancharnos’ de este recurso.

En los últimos años han proliferado diferentes sustitutos al azúcar que se han incorporado con mayor o menor suerte en el conocimiento popular. Stevia, azúcar de caña integral, sacarina, panela… Muchas son las alternativas y poco lo que conocemos sobre cada una de ellas; por eso vamos a recopilar algunas ventajas e inconvenientes de cada edulcorante alternativo al azúcar tradicional.

Cuando nos concienciamos sobre los problemas que plantea el azúcar refinado buscamos alternativas más sanas y la primera opción suelen ser otros tipos de azúcar: azúcar moreno, azúcar de caña integral… Estos edulcorantes siguen teniendo un alto contenido calórico y, en ocasiones, se trata de productos muy refinados que mantienen muchos de los problemas asociados al azúcar convencional. Por lo tanto, debemos evitar esta solución fácil y buscar edulcorantes sanos y más naturales.

En primer lugar vamos a hablar sobre los beneficios y problemas de la stevia, el edulcorante natural que goza de tremenda popularidad en todo el mundo. La stevia es una planta cuyas hojas proporcionan un sabor muy intenso, hasta 300 veces mayor al azúcar convencional, por lo que a algunas personas puede recordarle al sabor del regaliz.

La stevia se lleva utilizando desde hace años en el resto del mundo por lo que tiene fama de natural. Se dice que tiene efectos positivos sobre la diabetes y la hipertensión, además de adelgazar, aunque esto no es completamente cierto.

Al comprar stevia adquirimos uno de sus extractos, el edulcorante E-960, por lo que no se trata de un producto natural. Sus efectos positivos sobre la diabetes u otras enfermedades no han sido probados, por lo que estos beneficios son más rumores que ciencia. La planta de la que se extrae contiene otros principios activos; en Paraguay se utilizaba tradicionalmente como anticonceptivo.

Otro de los edulcorantes que ha entrado con mucha fuerza en nuestra sociedad es el aspartamo, que podemos encontrar en la mayoría de supermercados. Este edulcorante fue descubierto en 1965 y desde entonces se ha utilizado en la mayoría de refrescos light ya que no tiene calorías. Ahora se comercializa en diferentes formatos para que los consumidores finales puedan aderezar con él todo tipo de bebidas.

Sin embargo, el aspartamo también ha cultivado una controversia importante, ya que se le ha acusado de provocar todo tipo de dolencias y enfermedades: cáncer, migrañas, cambios de comportamiento, epilepsias, daños en el hígado… Como siempre, la realidad es mucho más aburrida y las dosis que podemos ingerir de aspartamo no tienen ningún efecto sobre nuestra salud. De hecho, nuestro cuerpo descompone el aspartamo en metanol y dos aminoácidos presentes en frutas, verduras y otros alimentos habituales en cualquier dieta.

De hecho, el aspartamo ha gozado de una regulación mucho más favorable que otro edulcorante conocido por todos: la sacarina. Este compuesto fue prohibido en Canadá hasta 2004 debido a la falta de estudios que había sobre sus efectos continuados en la población. Afortunadamente, los supuestos efectos cancerígenos han demostrado ser falsos y la sacarina es totalmente segura para el consumo humano.

La sacarina fue la primera alternativa al azúcar realmente popular, ya que es uno de los pocos edulcorantes totalmente acalóricos, es decir, que no tienen ninguna caloría. Se recomienda no ingerir más de 5 mg por kg de peso en adultos, una cantidad que entra dentro de las cantidades habituales de cualquier persona responsable. Como siempre decimos, todos los productos tienen efectos sobre el cuerpo humano si se ingieren en cantidades extraordinarias, por lo que la primera medida debe ser el sentido común.

Pese a disponer de alternativas saludables, la sociedad sigue buscando edulcorantes naturales que sean saludables y puedan incorporarse a una dieta cuidada. En esta búsqueda surgen nuevos alimentos que, a veces, pueden suponer un paso atrás en la búsqueda de edulcorantes sanos para cualquier alimento.

La panela es un edulcorante natural procedente de Colombia, muy consumida en América Latina, y considerada el azúcar más puro, natural y artesano. Estas razones explican el éxito que ha tenido en nuestro país, donde cada vez es más popular. Sin embargo, debemos tener en cuenta que este azúcar es altamente calórico: contiene un 90% de azúcares de los cuales cerca del 80% son sacarosa.

La panela representa uno de los problemas más graves en la nutrición actual: pensar que un alimento, por ser natural, va a ser más sano que otros procesados. Como podemos ver, las cifras no dejan lugar a dudas. Además, debemos recordar que sea natural o refinado, el azúcar libre es azúcar libre y se comporta como tal en el organismo. Por tanto, la panela no es una sustituta saludable del azúcar tradicional, sino un equivalente más natural; podemos incluir la panela en nuestra dieta pero siempre con responsabilidad.

Por último, si debemos cuidar nuestra dieta también debemos evitar alimentos dulces altamente calóricos que tienen un efecto sobre nuestro cuerpo similar al del azúcar refinado. En este epígrafe se sitúa la miel, un alimento con maravillosas propiedades pero también un elevado contenido calórico. Por lo tanto, no debemos eliminar la miel pero sí evitar utilizarla como edulcorante natural puesto que nos aporta una cantidad de azúcares muy similar a la de los productos refinados.

Otra alternativa que va cogiendo fuerza en nuestro país es el uso de siropes de arce y otros jarabes, probablemente importados de Estados Unidos. Estos edulcorantes se emplean en repostería para crear auténticas bombas calóricas, pero el problema viene en que muchas personas añaden estos jarabes a sus batidos pensando que es más sano que el azúcar. La realidad es totalmente diferente: el jarabe de agrave, por ejemplo, contiene un 70% de azúcares. Por lo tanto, no es una alternativa saludable al azúcar refinado.

Este breve repaso a los edulcorantes alternativos al azúcar más populares ha planteado ventajas y problemas de cada opción, por lo que podemos comprobar que ninguna opción es totalmente inocua. Por tanto, debemos escoger el edulcorante más adecuado para nuestro cuerpo y los objetivos que queremos conseguir. Como siempre, para conseguir el mejor resultado recomendamos acudir a nuestro servicio de nutrición y asegurar una dieta saludable.

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